Reflexiones sobre los proyectos de extensión universitaria de la FTS-UNLP

Reflexiones sobre los proyectos de extensión universitaria de la FTS-UNLP

UNLP-FTS – Pre-Jornada de Extensión 12 de Nov. 2008, “La Extensiónen Trabajo Social”

Profesor Doctor Manuel Alberto Argumedo

 

La extensión es una de las funciones de la Universidad, junto con la docencia y la investigación. En estas tres funciones, tanto por la definición que la institución asume para cada una y las actividades que realiza, como por la forma en que se articulan ellas, se puede leer el Proyecto político de una Universidad.

Como en este encuentro nos interesa específicamente la extensión, en el ámbito de la Facultadde Trabajo Social, vamos a reflexionar sobre cómo se piensan y se hacen estas actividades a partir de la exposición de los Proyectos que nuestra Facultad está llevando adelante.

En los Proyectos presentados se pone de manifiesto lo que se entiende por extensión en esta Facultad. No se trata meramente de extender el conocimiento a los “de afuera”, ni de ayudarlos en el sentido de “hacer por ellos”. Lo que se propone como extensión es una acción emancipatoria, que colabore con los sectores subalternos en el proceso de conquistar una ciudadanía plena, de valorizar su cultura y sus saberes, de ampliar sus márgenes de autonomía.

Pero a partir de esta declaración de principios hay que hacer la extensión en un contexto institucional que tiene una historia y una cultura. En ese contexto hay varios principios que responden a concepciones de la extensión y que se mezclan y se entrelazan con los principios que estamos proponiendo. Por eso, mantener la coherencia en las propuestas exige vigilancia y reflexión crítica sobre lo que estamos haciendo y sobre cómo lo hacemos.

Por ejemplo la extensión como donación de saber y conocimientos quela Universidad ha conseguido alcanzar, al resto de la población, es casi un estilo fundacional de la extensión enla Universidad Nacional deLa Plata, deja todavía hoy algunas marcas en nuestras actividades, aunque hayamos adoptado otra concepción. Lo mismo sucede con la idea de extensión como ayudar al otro, substituyéndolo, desplazándolo de su lugar como sujeto de las acciones, asumiendo su representación ante otras instituciones o colaborando con él en el descubrimiento de sus necesidades “verdaderas”. Todas o algunas de estas concepciones de la extensión pueden invadir nuestras actividades si no las examinamos críticamente.

En la perspectiva que fundamenta el trabajo de extensión en la Facultad, basada en los principios de emancipación y autonomía, podríamos afirmar que la extensión en una acción educativa liberadora. Aunque se trata de prestarle un servicio a las comunidades, nunca será sólo una acción de servicio, porque su sentido principal estará en contribuir a la formación de ciudadanos autónomos.

Como esta tarea sólo es posible en el diálogo, en la exposición frente al otro,  implicará también un aprendizaje para la propia institución. Las organizaciones y los sujetos sociales junto a los cuales trabajaremos nos mostrarán cómo ven a la Universidad, en qué piensan que podría cooperar con ellos. Si somos capaces de escuchar, de utilizar este mensaje como analizador de lo que estamos haciendo y como orientación para lo que hagamos, nuestra institución podrá ser cada vez más útil para nosotros y para la gente.

La articulación entre docencia y extensión se menciona en casi todos los proyectos pero no queda claro cuáles serían en cada caso los mecanismos que van a garantizar que esa articulación sea efectiva. En general se propone que los informes y materiales producidos en las actividades de extensión sean utilizados en las cátedras. Pensamos aquí en la docencia como las actividades educativas que tienen como objetivo la formación de los profesionales, sin  olvidar que es posible llevar adelante otras actividades educativas enla Universidad.

Otra forma de articulación sería utilizar las actividades de extensión como un ámbito para la formación profesional, teniendo en cuenta que ofrece la posibilidad de enfrentar de manera global los problemas sociales y de trabajar en equipo con estudiantes y docentes de otras carreras. Esta cuestión sería fácil de lograr enla Facultad de Trabajo Social, a través de las prácticas preprofesionales; pero no estaba muy presente esa relación en la mayor parte de los proyectos.

En realidad sería importante que la propia Facultad considerara a la extensión como una actividad pueda ser acreditada por los estudiantes. Son indiscutibles los valores formativos del trabajo en equipo y de trabajar con problemas sociales, que desafían las divisiones en materias de los planes de estudio y ponen en tela de juicio las certezas teórico-metodológicas. Así como se abre un espacio para que los alumnos cursen Seminarios optativos, podría también proponerse en el mismo nivel la participación en actividades de extensión.

En esta línea hay Universidades que han llegado a estructurar el plan de estudios sobre la base de los problemas sociales de su contexto. La intervención, cooperando con la población en el análisis y la búsqueda de soluciones para enfrentar sus problemas principales, ocupa, en algunas Universidades Norteamericanas una parte significativa de los estudios profesionales.

Otra articulación que merecería la pena considerar con más atención es la extensión como insumo para revisar y perfeccionar los planes de estudio. El diálogo con las comunidades debería ser algo así como un analizador de las propuestas curriculares para cada carrera.

La posibilidad de articular investigación y extensión está más presente en los proyectos. Pero es preciso discutir más cómo se daría esa articulación. ¿La extensión puede considerarse un espacio para el trabajo de campo de los investigadores? ¿Es una actividad que facilita la recolección de datos, porque nos permite acercarnos a los sujetos que constituyen una fuente privilegiada de información? ¿De manera coherente con la concepción de la extensión como actividad educativa emancipadora, quiénes deben ser los sujetos de las actividades de investigación incluidas en la extensión?

Es claro para nosotros que deberían ser los propios sujetos, interrogando sus condiciones de existencia y retomando el timón de su historia, es decir, constituyéndose como ciudadanos autónomos. Esto parece estar claro en los proyectos, pero se habla mucho de devolución —en un caso habla de “la necesaria devolución”—, lo que implica que los sujetos no participan. Si fueran efectivamente ellos los investigadores, no habría nada que devolverles ni sería necesario informarles sobre los resultados.

Sería conveniente profundizar más la metodología y la perspectiva teórico- metodológica y epistemológica de la investigación participante. Por ejemplo, no se trata sólo de averiguar lo que esas personas saben, sino de acercarles herramientas que les permitan una toma de conciencia sobre el valor de sus saberes.

En una charla que dio el Doctor Renato Dagnino en ADULP, se preguntaba qué hacer ahora con la Universidaden crisis y afirmaba “mi idea es que nosotros tenemos que empezar por al extensión, no cambiar la docencia, no cambiar la investigación pero cambiar la manera como hacemos extensión. Para a partir de ahí cambiar la investigación y la docencia.”

En las exposiciones de los equipos de los proyectos se podían identificar formas o estilos de trabajo de la extensión que pueden ser disparadores para construir otra manera de hacer docencia y otra manera de investigar, como propone Dagnino. Veamos algunas de esas formas estratégicas de operar de la extensión.

La que quiero mencionar en primer lugar es la voluntad de diálogo, de trabajar como equipo con otros profesionales, al interior de cada uno de los proyectos y con los equipos de los otros proyectos. La actividad de extensión abre un espacio el intercambio de saberes y experiencias, para el trabajo cooperativo entre alumnos y docentes de diferentes carreras y unidades académicas. Por eso afirmamos que pensando en términos de una propuesta curricular la extensión es un espacio para aprender a trabajar con otros.

En las actividades de docencia estamos muy lejos de llegar a este diálogo. Las cátedras funcionan como espacios cerrados y autosuficientes. Son escasas las propuestas de clases compartidas y más extraño todavía que se encuentre un espacio como el de esta pre-jornada, en el que cada cátedra exponga sus objetivos, su forma de trabajar, los temas que va tratar, y escuche las propuestas de las demás. Esta actitud de aprender del otro que me parece que empieza a aparecer en las actividades de extensión, no se encuentra en las actividades de docencia.

Tampoco se plantea en las actividades de investigación. Puede ser que hayamos buscado una bibliografía exhaustiva sobre el problema que queremos investigar, pero no sabemos si hay otros equipos de la misma Universidad o de otras universidades cercanas que están investigando lo mismo. Los informes que redactamos se amontonan en pilas y quedan como letra muerta. Hay programas encargados de promover la investigación en términos de financiamiento, pero no se ocupan de comunicar a los equipos de investigación entre sí.

Es evidente que tanto la tarea de desarrollo del curriculum, como la investigación y la formación de los profesionales podrían avanzar mucho si tuvieran en cuenta lo que están haciendo los otros equipos, en la misma unidad académica y en todas las unidades de la universidad.

En segundo lugar hay en los proyectos estrategias muy valiosas en términos de formación de sujetos, tanto de los extensionistas que forman parte de los equipos, como de los “beneficiarios” o, mejor, de las personas de la comunidad que participan en el proyecto.

En casi todos los proyectos se afirma la intención de formar sujetos autónomos, de colaborar con ellos para que puedan superar la situación de subalternidad que el sistema les asigna. Por ejemplo, cuando se exige, para el caso de las personas con alguna discapacidad, “que vengan siempre acompañados…”, en lugar de trabajar para facilitarles el acceso a los servicios.

Se plantea, en este mismo sentido, la voluntad de formar ciudadanos plenos y por eso se propone trabajar reforzando las organizaciones de la propia comunidad. Estas organizaciones de base constituyen el espacio más inmediato en el que se debe ejercer la ciudadanía. Los proyectos afirman su intención de fomentarlas o fortalecerlas. En este punto sería necesario plantearse la cuestión de la capacitación de los delegados, como una etapa en el proceso, pero una etapa que hay superar y seguir con la capacitación de todos los miembros de la organización. El saber puede convertirse en instrumento de poder si no se distribuye en toda la organización. Como afirmaba Gramsci, hay que capacitar a cada hombre para que pueda ser un dirigente.

Se plantea la necesidad de fortalecer la articulación de los pobladores con organismos del estado, de darles herramientas para accionar al estado. En este punto se cae a veces en formulaciones un poco imprecisas; por eso es importante que los extensionistas tengan una actitud vigilante: se trata de que las organizaciones se articulen con el estado, no los equipos de la universidad. Son las mismas organizaciones de base las que deben exigir el apoyo del sector político, con una actitud crítica que parte de entender que esos organismos son en rigor administradores de recursos públicos.

En esta dirección es necesario que las comunidades o grupos de sectores subalternos puedan avanzar en la formulación de un proyecto político. El tener cierta claridad en relación con ese proyecto es un instrumento muy importante en el momento de negociar políticas que los beneficien. Al presentar uno de los proyectos se rescató la capacidad de lucha y organización de las poblaciones cuando se trata de defender su derecho al uso de los recursos naturales, como el agua y la tierra, en condiciones de  sustentabilidad. Sería interesante quizás rever aquí los trabajos del Centro Josué de Castro, que tiene como propuesta promover que la gente aprenda a analizar las políticas públicas.

También hay una estrategia de formación de los extensionistas en el diálogo entre ellos y con las otras personas que participan en el proyecto. En otro texto he trabajado esta cuestión de la formación de los extensionistas como educadores emancipadores. En varios de estos proyectos se percibe esta intención tanto en las actividades propuestas (reuniones de estudio e intercambio de saberes) como en la manera de programarlas. Se discute por ejemplo la significatividad de las propuestas para los pobladores, la necesidad de conocer el contexto y la historia de las comunidades y los grupos, de superar las instancias meramente expositivas y ensayar otras técnicas de trabajo, de promover el rescate de la memoria colectiva y la revalorización de los saberes con un sentido crítico.

En sentido es importante analizar cuidadosamente las demandas, para no confundir nuestra versión de la demanda con la demanda real, la que plantea la gente. Revisar atentamente el lenguaje que utilizamos para evitar que tenga efectos contrarios a lo que nos proponemos, que traicione nuestra intencionalidad. En este caso es interesante reflexionar sobre la condena de la violencia sin distinciones y la propuesta de la no-violencia.

Una tarea muy importante en la formación del extensionista como educador emancipador es la elaboración de materiales. Es común  que los materiales propuestos no respeten los principios (o las exigencias, en palabra de Meirieu) de una propuesta emancipadora. Es común que, cuando no hay una reflexión sobre la pertinencia de los materiales para nuestra propuesta, acabemos utilizando materiales cerrados, que no promueven la discusión, que “bajan” contenidos en lugar de ponerlos sobre el tapete para que los grupos se apropien críticamente de ellos.

La Plata, 12 de noviembre

Referencias Bibliográficas.

ARGUMEDO, Manuel A.: “Extensión y educación emancipadora”. En La Extensión Universitaria: Sujetos, Formación y Saberes. Facultad de Periodismo y Comunicación Social, UNLP,La Plata,  2007.  En prensa

DAGNINO. Renato: Ciencia y tecnología. Conferencia del Dr. Renato Dagnino  organizada por el IEC-CONADU y el gremio ADULP,La Plata, 11 de junio de 2007. http://conadu.org.ar/wordpress/?page_id=69

GRAMSCI, Antonio: El Materialismo histórico y la filosofía de Benedetto Croce. México, Juan Pablos Editor, 1975. Obras de Antonio Gramsci. Cuadernos de la cárcel, 3.

MEIRIEU, Philippe: Frankenstein educador. Barcelona, Laertes educación, 1998.

 

 

http://www.trabajosocial.unlp.edu.ar/articulo/2009/2/10/secretaria_de_extension_1  Acceso: 14 jul. 2010

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: